Seis Millones de Razones para Comenzar

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Queridos lectores, empezamos el año con seis millones de vistas. Seis millones de miradas que se detuvieron un instante a leer, a pensar, a disentir, a compartir. Seis millones de actos pequeños, pero profundamente políticos, en un tiempo donde mirar de frente ya es un gesto de valentía.

Escribo estas líneas desde la gratitud. Porque cada lectura, cada comentario, cada compartida, ha significado un acto de confianza. Y la confianza, en un país herido por la mentira, es uno de los bienes más escasos y más valiosos que nos podamos compartir.

Gracias por estar. Gracias por leerme aun cuando lo escrito incomode. Gracias por acompañar estas palabras que no buscan complacer, buscan nombrar. Nombrar lo que duele, lo que se oculta, lo que se manipula. Nombrar también lo que resiste, lo que brota, lo que se niega a morir.

Este espacio no se sostiene únicamente por una voz que escribe, se sostiene gracias a una comunidad que piensa, que comparte, que defiende la dignidad de la palabra frente al ruido, la desinformación y el linchamiento fácil. Ustedes han hecho de cada texto un acto colectivo, una conversación viva, una cadena de ideas que viajan, se transforman y regresan enriquecidas. Eso es comunidad en su forma más noble. Y eso, en estos tiempos, es profundamente esperanzador.

Agradezco especialmente la solidaridad. No sólo conmigo, por su fuerza con que arropan a nuestro querido México, con su gente, su historia, su fuerza y su capacidad inagotable de reinventarse. Cada compartida es una afirmación silenciosa de que creemos en un país que merece ser pensado con respeto y profundidad.

Seis millones de vistas que significan: diálogo, fricción, conciencia en movimiento, diversidad, curiosidad y pensamiento. Son la prueba de que existe el deseo de comprender mejor lo que nos rodea y de participar en la conversación pública. Significan que aún hay quienes no se resignan al cinismo ni a la comodidad de repetir consignas ajenas. Significan que todavía creemos que la palabra puede ser un acto ético.

Comenzamos este año sabiendo que no será fácil. Que habrá embates, distorsiones, intentos de silenciar o ridiculizar. Pero también comenzamos con algo mucho más fuerte: una comunidad que no se deja domesticar del todo, que pregunta, que contrasta, que no se conforma con la versión oficial de nadie.

Gracias por caminar conmigo este tramo. Gracias por sostener este espacio con respeto, con inteligencia, con humanidad. Gracias por recordar que escribir, y leer, sigue siendo una forma de resistencia amorosa.

Que este año nos encuentre lúcidos. Que no nos robe la ternura ni la rabia justa. Que sigamos pensando juntos, incluso cuando no coincidamos. Y que la palabra siga siendo puente, no trinchera.

Con profunda gratitud y compromiso,

Ana María Garduño

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