Por: Ana María Garduño. Hay una razón adicional, y profundamente delicada, por la que Omar García Harfuch no puede permitirse flaquezas, ni discursivas ni estratégicas. Seguir leyendo
Por: Ana María Garduño. Hay una razón adicional, y profundamente delicada, por la que Omar García Harfuch no puede permitirse flaquezas, ni discursivas ni estratégicas. Seguir leyendo